Vampiros, hijos de Caín y Lilith, los primeros.
Desde el comienzo de la humanidad, un grupo de hombres y mujeres, liderados por Caín, se obsesionaron con la vida eterna. Comenzaron a realizar sacrificios, se bañaban en la sangre de niños y mujeres jóvenes con la creencia de que asi prolongarían su vida eternamente. El Panteón, enfurecido por sus actos mando a asesinar a esta tribu de psicópatas. Solo sobrevivieron la pareja de gobernantes, Caín y Lilith, refugiándose en una lejana caverna. Ambos hicieron un pacto con Nyx, la diosa de la noche, esta les daría la vida eterna, pero solo los podría proteger del panteón durante la noche, por lo tanto, la luz del sol los mataría al instante. Solo podrían alimentarse de sangre humana. ¿Qué saco Nyx de este trato? Coleccionaría las almas de todos los vampiros, por medio de un proceso un vampiro antiguo puede transformar a un mortal en un chupasangre recién nacido, debería sacarle toda su sangre y en el último latido de su corazón, dársela a beber. Allí nacería un nuevo vampiro y Nyx añadiría otra alma a su colección. Desde ese momento la fila de vampiros fue creciendo, la biblia y otros religiosos hacían referencia a estos demonios, todos temían al ocaso. Los recién transformados, tienen un hambre voraz que solo con el tiempo logran controlar, el ruido del corazón de un mortal, el olor de la sangre los lleva al frenesí y a un grado de excitación incontrolable. La edad feudal, la edad oscura, fue su época de apogeo. Controlaban los castillos, traficaban humanos, dominaban a las instituciones religiosas. Con el pretexto de quema de brujas y persecuciones, se dedicaron a perseguir por las noches y torturar a los humanos, luego llenaban de sangre cientos de toneles para así alimentarse en orgias sin control. Los humanos más poderosos entregaban a los pobres para poder evitar ser presas de las bestias. Vlad Tepes fue el último gran general de los vampiros. Los Alfa no toleraban más el descontrol y la crueldad de los vampiros, el balance había sido destruido por los cainitas. Un ejército de hombres lobo, humanos valientes, magos, cazadores y seres sobrenaturales atacaron la fortaleza de los vampiros, venciendo y asesinando a todos los chupa sangre. Los Alfa les dieron caza en todo el mundo. El último reducto fue el palacio Ducale en la ciudad de Mantova, al norte de Italia, el duque era un vampiro sádico, la batalla duro poco. Los pocos vampiros que quedaron vivos llegaron a un acuerdo con los Alfa. Vivirían ahora entre los humanos, tendrían prohibido asesinar a cualquier ser vivo, seguirían las ordenes de los Alfa al pie de la letra y trabajarían para Gaia. Desde entonces la paz entre hombres lobo y vampiros nació, trabajaron y lucharon juntos por mantener el balance entre el panteón y el inframundo. En la batalla de Mantova, un licántropo se enamoró de una vampiresa, ambos forjaron una relación eterna, ella fue la primera vampiresa en ser aceptada dentro de una manada de Alfas. En el Siglo 21 la enemistad entre ambas razas es algo casi olvidado.
Un vampiro, en su transformación empalidece bastante, los colmillos se vuelven pronunciados, adquieren mucha fuerza, pueden romper huesos con facilidad. Sus sentidos se agudizan, pueden escuchar el latido de corazón de las personas con facilidad, detectan la mentira. También pueden ver mejor que un ser humano, sobre todo en la oscuridad, ven a la perfección en ella. Pueden levantar hasta seis veces su peso y un vampiro experimentado puede correr a más de 300 kilómetros por hora. Pueden dar saltos de decenas de metros con facilidad, se vuelven mucho más agiles que un humano común. Son mucho más débiles que un hombre lobo. En una pelea mano a mano entre un vampiro y un Licántropo, el hombre lobo tiene casi todas las chances de ganar, en fuerza, reflejos, velocidad y sentidos, solo vampiros muy antiguos pueden enfrentar frente a frente a un Alfa, pero desde la muerte de Vlad Tepes, nadie ha visto a vampiros de más de miles de años de antigüedad que puedan enfrentar a un Licántropo. Los grupos están organizados por antigüedad, son muy respetuosos de los ancianos. Su temperatura corporal desciende apenas son transformados, están helados al tacto, lo cual los hace vulnerables a visores térmicos utilizados por fuerzas especiales militares, pero con los poderes mágicos que poseen pueden hacer el esfuerzo de emitir el calor de un humano normal. También se vuelven extremadamente seductores, generan atracción inmediata entre los humanos, tienen un carisma elevadísimo, no tienen que hacer mucho esfuerzo para que un humano caiga en sus brazos, fue por eso que muchas religiones los asociaron con los Súcubos e Íncubos. Son inmunes a los cambios de temperatura y clima. La única manera de matarlos es exponiéndolos a la luz del sol, decapitándolos o generando una hemorragia que los deje secos. Pueden sanar cualquier herida al instante pero necesitan alimentarse luego de usar algún poder mágico, de lo contrario se sentirán debilitados. Tienen reglas básicas, aquel que rompa una de estas reglas será cazado por los suyos y por los Alfa:
- La primera es nunca desobedecer las reglas de los Alfa y del Consejo de Ancianos
- La segunda es mantener la mascarada con respecto a los humanos
- La tercera era no importaba lo que sucediera, siempre deberían alimentarse de animales, en caso de que sus víctimas sean humanas, deberían asegurarse que esa persona viva y no se acuerde de nada. En la actualidad, rondan cerca de los hospitales y centros médicos donde hay sobres con sangre para transfusión.
- La cuarta era, jamás se puede transformar a un humano a vampiro, solo lo pueden hacer los ancianos y luego de votación y largos momentos de meditación, un vampiro joven corre el riesgo de matar al humano, y de tener éxito el recién nacido no tendría la fuerza y sabiduría de un anciano, volviéndose una bestia sin control, un dolor de cabeza, un problema con los Alfa
- La quinta jamás matar a un ser humano y mucho menos a un Alfa
- La Sexta, vivir fuera de los territorios de los Alfa, y en caso de vivir dentro del territorio de una manada, debe ser en los subterráneos, ocultos como servidores, a la espera de órdenes de los Alfas locales. Los hombres lobo son territoriales y protectores oficiales de Gaia, la presencia de los vampiros incomoda a cualquier Licántropo. En la mente de la mayoría de los Alfa, los hombres lobo son elegidos para proteger a Gaia, y el hecho de que los vampiros aun vivan es gracias a su piedad y misericordia.